Mismo salario, menor ingreso: cómo los cambios en la cotización MEI afectan a la nómina en 2026

A pesar de que en los últimos años se han actualizado numerosos convenios colectivos, a enero de 2026 todavía existen convenios sin modificaciones desde 2009. Esta falta de actualización supone un importante quebradero de cabeza para las empresas, especialmente a la hora de revisar salarios al inicio del año.
Con el IPC de 2025 ya publicado y fijado en un 2,9 %, llega el momento de analizar si procede o no una subida salarial. Cuando no existen referencias para 2026 ni se han aprobado nuevas tablas salariales, es habitual aplicar una actualización conforme al IPC bajo el concepto de “a cuenta de convenio”, de modo que ese incremento quede vinculado a un futuro convenio colectivo.
Sin embargo, cada mes de enero se repite una situación frecuente: convenios vigentes sin tablas actualizadas o empresas que deciden no aplicar ningún cambio salarial. Y es precisamente en estos casos cuando surge una cuestión clave relacionada con la nómina.
Por qué no se mantiene la nómina aunque el salario sea el mismo
Desde enero de 2023 ya no puede afirmarse que, manteniendo el mismo salario bruto, se mantenga también el importe neto de la nómina respecto a diciembre. El motivo principal es la aplicación del MEI (mecanismo de Equidad Intergeneracional).
El MEI es una cotización adicional que aparece reflejada como descuento en la nómina y que se implantó para reforzar el sistema público de pensiones. Afecta tanto a la empresa como al trabajador y, además, se incrementa de forma progresiva cada año.
Como consecuencia, aunque la empresa mantenga exactamente el mismo salario bruto que en 2025, el trabajador puede percibir un salario neto inferior. Es decir, a mismo salario, menor ingreso en nómina.
El impacto del MEI en el salario neto del trabajador
El importe del MEI es reducido, pero su efecto es claro: al variar la cotización, varía el neto percibido. Por este motivo, muchas empresas optan por asumir ese pequeño incremento de coste y ajustar el neto para que el trabajador cobre una cantidad similar a la del mes anterior, aun cuando los descuentos sean mayores.
No obstante, esta decisión no siempre es automática ni sencilla, y depende de la política retributiva de cada empresa.
Subida de la base máxima de cotización y cuota de solidaridad
Más allá del MEI, existe otra variable con un impacto mayor en determinadas nóminas: la subida de la base máxima de cotización, junto con la aplicación de la cuota de solidaridad en los tramos que superan dicha base.
Para el año 2026 ya se ha publicado que la base máxima de cotización será de 5.101 euros mensuales, lo que supone un incremento de 191,5 euros al mes. Este aumento implica que los trabajadores afectados por la base máxima vean reducido su salario neto en aproximadamente 12 euros al mes, sin que haya existido ninguna modificación salarial.
Nos encontramos, por tanto, ante una situación cada vez más habitual: mismo salario bruto, pero menor importe neto en la nómina. Aunque se trata de una consecuencia directa de los cambios en las cotizaciones sociales, no deja de ser compleja de explicar a los trabajadores.
Una correcta comunicación interna resulta clave para que estas diferencias se entiendan como lo que son: ajustes técnicos derivados de la normativa vigente y no una reducción encubierta del salario.
