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Josu Moreno

Departamento Fiscal-contable

La importancia de mover dinero continuamente

Josu Moreno, asesor fiscal-contable de Hidalgo Abogados & Asesores, comparte en la revista Puntua cuándo conviene ahorrar o invertir, cómo crear un fondo de emergencia y qué opciones elegir según el plazo:

¿Para qué objetivos me conviene ahorrar y para cuáles invertir?

Por un lado, siempre hay que ahorrar para tener un fondo de emergencia para cualquier imprevisto o situación inesperada. Conviene ahorrar si queremos priorizar seguridad y liquidez inmediata. Tenemos que considerar que, generalmente, sin ahorro no hay inversión, con lo que también es recomendable ahorrar para después invertir. Por último, si sabemos que tenemos un gasto en el corto plazo, también sería conveniente ahorrar.

Por otro lado, conviene invertir si estamos pensando más a medio o largo plazo, como puede ser la compra de una casa, la jubilación, la educación de los hijos o simplemente para hacer crecer el patrimonio. 

¿Cómo influye el plazo (corto, medio o largo) en la decisión?

El tiempo influye mucho en la decisión de ahorrar o invertir. Cuando el objetivo es a corto plazo (< 2 años) lo normal es ahorrar en cuentas remuneradas y no invertir. En estos casos no se suele buscar ganar más, sino mantener el capital seguro y disponible. Puede ser un error invertir, pueden haber caídas y no tener tiempo para recuperar, perdiendo parte de esta. 

En el medio plazo (2 a 5/7 años), tenemos más margen para asumir ciertos riesgos, porque hay más tiempo de recuperación en caso de una caída temporal. En estos casos se suele invertir de forma moderada y conservadora, sin grandes fluctuaciones.

Si estamos mirando a largo plazo (más de 7 años), es más recomendable invertir, ya que el tiempo es nuestro mejor aliado. Es más fácil tolerar las fluctuaciones del mercado y, al ser a largo plazo, reduce el impacto de la volatilidad y potencia el crecimiento del dinero gracias al interés compuesto. 

¿Qué porcentaje de mis ingresos debería destinar a ahorro o inversión?

No hay un porcentaje único para todos, depende del perfil de la persona: sus ingresos, gastos o deudas, la tolerancia al riesgo, objetivos, etapa de vida, etc. 

Un enfoque clásico es la regla 50/30/20: 50% para gastos esenciales o necesidades básicas, 30% para gastos personales y 20% para ahorro e inversión. Insisto en que esto es una regla general o punto de partida, cada persona debería ajustar sus porcentajes según su caso, pero es cierto que ayuda a crear una disciplina financiera.

¿Qué es un fondo de emergencia? ¿Debería tener uno?

Un fondo de emergencia es una reserva que se aparta exclusivamente para hacer frente a gastos inesperados o urgentes. No tiene ningún objetivo como lo puede tener el ahorro o la inversión, es un “salvavidas” para situaciones no planeadas que te pueden poner en un apuro: pérdida de empleo, gastos inesperados, etc. El fin de este fondo es liquidez inmediata, sin riesgo y que te dé seguridad.

Se suele separar de la cuenta corriente diaria para no tocarlo, y se trata de que genere algún tipo de interés, aunque sea bajo, pero sin casi asumir riesgo.

Y, sí, personalmente creo que todo el mundo debería tenerlo. La regla estándar o más repetida suele ser la de tener de 3 a 6 meses de gastos esenciales en este fondo, pero depende como todo del perfil o situación de cada uno.

¿Dónde es mejor guardar el ahorro para que no pierda valor con la inflación?

Depende de cuándo vas a necesitar el dinero. Lo suyo es tratar de buscar instrumentos que igualen o superen la inflación, para poder al menos mantener ese poder adquisitivo.

Para ello existen distintas opciones:

  • Cuentas remuneradas: suelen dar una rentabilidad cercana a la inflación, la liquidez es inmediata y el riesgo es muy bajo. Se suele utilizar para los fondos de emergencia.
  • Fondos monetarios: son activos de muy corto plazo (deuda pública, bonos corporativos de muy corto vencimiento, etc.) que suelen ofrecer mayor rentabilidad que las cuentas remuneradas. Su liquidez es alta, también tiene riesgo muy bajo y suelen superar la inflación.
  • Depósitos a plazo fijo: se deposita una cantidad de dinero en un banco durante un periodo de tiempo fijo a cambio de una rentabilidad fija y conocida de antemano. El banco se compromete a devolverte el capital inicial más los intereses al final del periodo (más tiempo, más rentabilidad). La liquidez es baja y hay penalización si se cancela, pero el riesgo es casi nulo.

Existen más, pero estas son las más comunes para que ese dinero ahorrado (no invertido) no pierda valor frente a la inflación.

¿En qué situaciones es mejor priorizar el ahorro frente a la inversión?

Hay que entender que el ahorro y la inversión no compiten entre sí, son compatibles, se complementan y cada una cumple su función. 

Ahora bien, hay situaciones donde es mejor priorizar el ahorro frente a la inversión, como en situaciones donde la estabilidad y la disponibilidad inmediata del dinero son más importantes que el crecimiento, o cuando asumir riesgo podría perjudicarte gravemente.

Si no tienes fondo de emergencia, si tienes objetivos a muy corto plazo o necesitas liquidez inmediata lo ideal es ahorrar.

¿Qué nivel de riesgo es adecuado para el perfil de una persona joven que ha cobrado sus primeros sueldos? ¿Y del que se quiere emancipar?

La edad y el horizonte temporal son uno de los muchos factores que afectan en la inversión. Para una persona joven que plantea invertir, el nivel adecuado suele ser alto, con vistas al crecimiento del capital a largo plazo, pero siempre tras haber creado un fondo de emergencia.

Los jóvenes cuentan con algo muy poderoso: el tiempo. Este permite recuperarse de posibles caídas. Además, suelen tener menos responsabilidad financiera, con lo que no suelen necesitar tanta liquidez inmediata y pueden aportar con más facilidad. 

La emancipación introduce gastos fijos altos y recurrentes. Sin embargo, el perfil de riesgo de quien se emancipa puede ser moderado-alto o alto si el horizonte temporal es el mismo de quien vive con sus padres, sabiendo que tiene menos margen para aportaciones. En estos casos un fondo de emergencia es crítico, siendo ideal tener 6-12 meses de gasto en ese fondo.

¿Cómo puedo empezar a invertir si no tengo experiencia?

El primer paso para cualquiera es tener educación financiera básica. Actualmente existen muchos recursos gratis o baratos para empezar a informarse y educarse sobre el mundillo, como lo son los canales y vídeos en YouTube, lectura de blogs, guías, libros básicos o cursos.

Mientras uno se va educando, es recomendable ir creando ese fondo de emergencia e ir definiendo el perfil: objetivos, horizonte temporal, riesgo, etc.

Tras cumplir con los primeros pasos, es hora de elegir la opción mas sencilla y efectiva para alcanzar los objetivos, pero teniendo en cuenta que somos novatos. Para ello habría que elegir el mejor bróker para principiantes, que sea simple, intuitivo, con buena reputación y con pequeñas comisiones. También es recomendable que tenga regulación oficial en el país.

Tras cumplir todos estos pasos estaríamos preparados para empezar a hacer aportaciones.

¿Qué productos de inversión son adecuados para principiantes?

Los productos más adecuados son aquellos que priorizan simplicidad, bajos costes, diversificación automática y riesgo controlado. 

Si el objetivo es a corto plazo, los productos ideales para principiantes son cuentas remuneradas, depósitos a corto plazo o fondos monetarios. Estos cuentan con una seguridad y liquidez alta. 

En cambio, si el plazo y el riesgo son mayores, lo ideal son los fondos indexados o los robo-advisors. Los fondos indexados replican un índice de mercado y ofrecen diversificación automática y bajas comisiones. Además, cuentan con la ventaja fiscal en España de traspasos sin impuestos. Los robo-advisors también son buena, donde gestionan las inversiones de forma automática creando una cartera diversificada adaptada al perfil de cada uno.

¿Qué diferencia hay entre invertir a corto plazo y a largo plazo?

Consideraremos corto al plazo inferior a 2 años y largo a más de 5 o 7 años. La diferencia principal es el horizonte temporal, que determina el nivel de riesgo tolerable, los activos recomendados y la rentabilidad esperada. 

En el corto plazo se opta por preservar capital y tener liquidez inmediata. No podemos estar dispuestos a asumir pérdidas, ya que hay poco tiempo para la recuperación. Se suelen utilizar instrumentos conservadores, con un bajo riesgo pero con rentabilidad limitada. 

En el largo plazo se busca que el patrimonio crezca, aprovechando el crecimiento sostenido de la economía y el interés compuesto. El riesgo que se puede asumir es mayor dado que el tiempo permite absorber posibles caídas y, al ser el riesgo mayor, la rentabilidad también lo suele ser. 

Reflexión de Josu Moreno: 

Antes de nada, decir que invertir es algo muy serio. No es un juego ni una forma rápida de hacerse rico. Implica dinero real, responsabilidad, disciplina y tiempo. Una mala decisión puede costar años de ahorro y tiempo irrecuperable. Por eso, antes de empezar, hay que educarse bien y saber dónde se está metiendo el dinero. 

Es fundamental conocer el perfil de cada uno, fijar los objetivos y el horizonte temporal de estos para poder seguir una estrategia. No es lo mismo invertir para la compra de un coche en 1 año, la compra de una cada en 5-10 años o la jubilación en 20-40 años, y las estrategias a seguir deberían de ser distintas.

Es clave tener un colchón, cada uno tiene que ser consciente del dinero que puede necesitar en el corto plazo. También es importante diversificar, tener paciencia y no dejarse llevar por las emociones o impulsos. Hay que conocer la propia tolerancia al riesgo y actuar en coherencia con ella, para que la inversión no genere ansiedad constante.

Hay que tratar a la inversión y al dinero con el respeto que merece. Define metas claras, protege primero (ahorro) y crece después (inversión), hay que educarse sin parar y tener paciencia.